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viernes, 17 de septiembre de 2010

My Advice for Eating Better

I like food. I like eating. I like cooking. I like shopping for dinner. I like waking people up with scrambled eggs, or a fatly sliced watermelon and yoghurt. I like picking blackberries, spreading soft butter on hot toast, or stirring a big cauldron of soup. I like the juice to drip from a bright orange. I like white goat's cheese to crumble at my touch. I like my fruit swimming in thick cream.
But at least as much as I like preparing or scoffing food, I like talking about it, reading about it and thinking about it.

My friends and family know this only too well. Plenty of them routinely roll their eyes heavenwards as I begin to blab about the goodness of cholesterol, about why fat is great, but carbs and sugar are not. I think most of them stopped listening a while ago, bored of my bitching about ingredients lists, my rants against dirt-cheap supermarkets, or my fear or endless rows of corn.

jueves, 11 de febrero de 2010

Cereales y Sostenibilidad


Trás una conversación con una muy buena amiga, me siento inspirada hablar hoy del sistema de producción de la comida que tenemos, y la fé ciega que le damos. También me está inspirando mucho el libro que estoy leyendo: "The Vegetarian Myth", por Lierre Keith. Es un manifiesto personal; un libro rebosando de pasión, dolor y deseos para un mundo más justo y más sostenible.

Durante 20 años, Keith no comía ni carne, ni huevos, ni productos lácteos ni ningún derivativo de animales ni productos animales; seguía una dieta bien estricta por su convicción de que podía sacar todas las vitaminas y minerales escenciales de comida vegetariana, y de que la producción de carne, lácteos, o cualquier producto de orígen animal era inmoral; por causar la muerte de un ser vivo y por su insostenibilidad intrínseca.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Food as Sustainer



One of the reasons I like food is that it touches on so many other things; that it is so much more than just what we eat. Food means much more, and works on so many different levels. It is the chicken soup that helps restore us back to health when we are snivelling with a cold or the flu. It is the grapes we eagerly shove in our mouth at midnight as we enter a new year, hoping it will bring us luck and prosperity. It is the birthday cake we share to celebrate, topped with flickering candles. It is the salty, crispy fish and chips, scoffed on the beach at dusk. Food is an establisher and strenghtener of social connections. It is also a link between us as humans and our place on the earth, our environment. It relates us to the soil, to the grass. Your morning toast, that raspberry sorbet, that melted cheese on your onion soup; all of them are the product of the earth, of the ground and the energy from the sun.

But yet more than this; food is our sustainer, we must eat it to live. It nourishes us, it brings us health, energy and goodness. Or rather it does in theory.

miércoles, 20 de enero de 2010

Jabalinas de Verdor

Ondeando suavemente en el viento; cada tallo extendiendose hacía arriba, hacía el sol, como millones de ojitos verdes adorando un cielo brillante. Como en el ejército, cada uno luchando para crecer seguro con la compañía de sus camaradas. Entre ellos quizás encontremos roble, endrino, trébol y otras especies silvestres. Quizás encontremos unos gusanitos, un escarabajo escabulléndose por ahí, unas hormigas mostrando los músclos; todos al amparo de las jabalinas de verdor.

Hierba forma parte y sostiene un ecosistema que incluye una variedad de especies, de plantas, de materia orgánica, de insectos, y de otros animales. La hierba humilde lleva un papel mucho más importante de lo que parece; aumentando la fecundidad de la tierra, convirtiendo la energía del sol en azúcares valiosos, y mejorando la salud de los animales que la comen.

Animales como, por ejemplo, las vacas. Un animal, eso es, que tiene un órgano especial, el rumen, para digerir la hierba. Su proceso de digestión larga incluye una fase de fermentación, por la cual el animal recibe todas las vitaminas, toda la fibra, y los aminoácidos esenciales que necesita. Una dieta compuesta por 80% o más de hierba fresca contribuye al sistema immunológico de la vaca, protegiéndola de infecciones, tuberculosis, y otras enfermedades (1) que son endémicas en la industria lechera hoy en día.
Una industria, esa es, que en vez de dar de comer a las vacas un alimento barato, sostenible, y sobre todo beneficioso para las vacas, las alimenta con una dieta de cereales, soja, maíz, ensilaje producido con el uso de químicos, y suplementos dietéticos. La mayoría de estos alimentos se producen con fertilizantes químicos que no sólo son caros, sino también insostenibles. Es una dieta incapaz de alimentar y cuidar bien a las vacas, dirigida a obtener cantidad de leche o carne en vez de calidad. Vacas de alto rendimiento suelen así sufrir por infecciones de las ubres y otras enfermedades, porque una dieta alta de almidones incrementa la acidez en el rumen. Los microbios producen un exceso de ácido láctico que entra la sangre del animal, desbaratando su metabolismo y salud.

En contraste, una dieta de hierba fresca y bien cuidada, sin el uso de fertilizantes químicos, no sólo fomenta la salud de la vaca, sino también aumenta las vitaminas y minerales que se encuentran en la leche. El líquido blanco se convierte en una fuente rica de vitamina E, omega 3, y ácido linoléico conjugado; un condentiende importante en la lucha contra el cáncer. Cuanta más variedad de especies de hierbas silvestres coman las vacas, más sanas son, y más nutrientes contiene su leche. Las jabalinas de verdor son mucho más que un ingrediente en un paisaje bonito; son claves en el movimiento hacía sostenibilidad, en el mantenimiento de la fecundidad de nuestra tierra, en la salud de nuestros animales, y en nuestra propia salud también.