miércoles, 20 de enero de 2010

Jabalinas de Verdor

Ondeando suavemente en el viento; cada tallo extendiendose hacía arriba, hacía el sol, como millones de ojitos verdes adorando un cielo brillante. Como en el ejército, cada uno luchando para crecer seguro con la compañía de sus camaradas. Entre ellos quizás encontremos roble, endrino, trébol y otras especies silvestres. Quizás encontremos unos gusanitos, un escarabajo escabulléndose por ahí, unas hormigas mostrando los músclos; todos al amparo de las jabalinas de verdor.

Hierba forma parte y sostiene un ecosistema que incluye una variedad de especies, de plantas, de materia orgánica, de insectos, y de otros animales. La hierba humilde lleva un papel mucho más importante de lo que parece; aumentando la fecundidad de la tierra, convirtiendo la energía del sol en azúcares valiosos, y mejorando la salud de los animales que la comen.

Animales como, por ejemplo, las vacas. Un animal, eso es, que tiene un órgano especial, el rumen, para digerir la hierba. Su proceso de digestión larga incluye una fase de fermentación, por la cual el animal recibe todas las vitaminas, toda la fibra, y los aminoácidos esenciales que necesita. Una dieta compuesta por 80% o más de hierba fresca contribuye al sistema immunológico de la vaca, protegiéndola de infecciones, tuberculosis, y otras enfermedades (1) que son endémicas en la industria lechera hoy en día.
Una industria, esa es, que en vez de dar de comer a las vacas un alimento barato, sostenible, y sobre todo beneficioso para las vacas, las alimenta con una dieta de cereales, soja, maíz, ensilaje producido con el uso de químicos, y suplementos dietéticos. La mayoría de estos alimentos se producen con fertilizantes químicos que no sólo son caros, sino también insostenibles. Es una dieta incapaz de alimentar y cuidar bien a las vacas, dirigida a obtener cantidad de leche o carne en vez de calidad. Vacas de alto rendimiento suelen así sufrir por infecciones de las ubres y otras enfermedades, porque una dieta alta de almidones incrementa la acidez en el rumen. Los microbios producen un exceso de ácido láctico que entra la sangre del animal, desbaratando su metabolismo y salud.

En contraste, una dieta de hierba fresca y bien cuidada, sin el uso de fertilizantes químicos, no sólo fomenta la salud de la vaca, sino también aumenta las vitaminas y minerales que se encuentran en la leche. El líquido blanco se convierte en una fuente rica de vitamina E, omega 3, y ácido linoléico conjugado; un condentiende importante en la lucha contra el cáncer. Cuanta más variedad de especies de hierbas silvestres coman las vacas, más sanas son, y más nutrientes contiene su leche. Las jabalinas de verdor son mucho más que un ingrediente en un paisaje bonito; son claves en el movimiento hacía sostenibilidad, en el mantenimiento de la fecundidad de nuestra tierra, en la salud de nuestros animales, y en nuestra propia salud también.

lunes, 18 de enero de 2010

a restorative lunch

Deep ruby pomegranate and sweet satsuma segments, rye bread from my favourite panadería, topped with raw milk Roquefort found in the local market, and alfalfa sprouts. A lunch to savour.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Cuando un trozo de pan no es sólo un trozo de pan.


¿Te acuerdas de la última vez que comiste pan que no llevaba nada más que harina, agua, levadura y sal? Pan, eso es, que no dura seis días gracias a los conservantes que lleva; pan, eso es, que no tiene una lista de ingredientes igual de larga que mi brazo, escondiendo en su complejidad químicos, azúcares, y leche en polvo.
¿Te acuerdas de la última vez que comiste un huevo, quitando la plumita gris, limpiando la cáscara antes de romperla y dejando caer su líquido nutritivo en la sartén?
¿Te acuerdas de la última vez que cogiste un tomate, maduro y orgulloso, con el aroma fresco de la tomatera, cortándolo para una ensalada o para echar encima de pan, sabiendo de donde vino, en que tierra se había criado, de que variedad de tomate procedía?

sábado, 28 de noviembre de 2009

Ode to the Egg


Ode to the Egg

Today calls for an ode to the egg. That little oval being that patiently graces your breakfast table, waiting for you to slice off its little head, sprinkle salt over the gleaming white flesh, and gobble it up. Soldier Toast sits alongside, ready to dive headfirst (after having been covered with a thin layer of Marmite...) into the yellow swimming pool of goodness. This is, as they say in Spain, a 'Señor desayuno'.

I eat a silly amount of eggs. I buy a silly amount of eggs, a dozen a pop. They are up there in the line of my perfect foods.
Doing life on an empty stomach is not something I'm any good at, so even though we stop working at 10am for breakfast in the pastelería, I need to have eaten a little something. So each morning, as I scuttle along the dark roads, wishing the sun would get up, I crack open a hard-boiled egg on the stone walls of Spanish government buildings, eternally wishing I had had the foresight to bring a little pot of salt and pepper.
At home on days off, either breakfast or lunch is probably going to be some kind of egg-concoction; yellowy flesh wobbling and jolly when it's been scrambled; or browned and dotted with vegetables and cheese in an omelette, or proudly waiting to have the yolk popped after a visit to the flying pan. Eggs, with their orange sun hidden in the middle, bring a smile to my day.

But the egg deserves an ode not just because I rather like it, nor just because it makes the basis of quick and easy meals. But rather, because it is damn good for us. Beneath that brittle shell lies a mountain of goodness for our bodies. The cholesterol they contain is the kind we need for memory function and cell repair. Their yolks hold omega 3 fatty-acids, beta-carotene, and vitamins A, D, E and K2, and they're an important source of good-quality protein that should play a starring role in our diets.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Un batido de plátano para empezar de nuevo...


Llevo casi un mes sin comprarme la leche que me encanta tanto, por una lista de razones tan tontas; me quemé la frente, tuve gripe, se cayó me teléfono en el váter, me quedé encerrada en el ascensor (claro que estas son razones válidas para no comprar leche...).
Para celebrar mi vuelta a la compra de la leche tan rica, y su bajada de precio, hice un batido, con un plátano, pasta de cacahuete, y leche. Ya empezamos de nuevo...

jueves, 29 de octubre de 2009

Nutella advert

In each of my visits home to England, as I sit lazing on the sofa enjoying the company of my family and home surroundings, I always marvel at the joy of watching a television that I can understand without trying. More specifically, I marvel at the adverts; not only do I catch the jokes straight off and understand the jingles without cocking my ear, but they are generally of a much better standard than Spanish ads. They seem punchier, smarter, and don’t make the instant assumption that the viewers are either idiots or small children.

At least that was what I thought until I saw the ad for Nutella (1). It depicts several brightly coloured toasters that cheerily spit out freshly browned bread, flinging it into the waiting hands of a flock of mothers, ready to slather it with Nutella for their waiting children.
After blabbing about the daily choice of what to eat for breakfast, the voiceover lady tells us that “surprisingly, each 15g portion of Nutella contains two whole hazelnuts, some skimmed milk and cocoa”.

Wow! Two whole hazelnuts!




What irks me about this ad is that not only is it trying to promote the health benefits of a product that is quite obviously not all that good for us, but also that those benefits it is emphasising are somewhat pathetic and misleading. Two hazelnuts? A little lame, no? And skimmed milk? A little misleading; reduced fat dairy products are denatured and left without the butterfat that helps us digest its calcium and protein. Hardly what I’d call healthy.

In her neat and snappy description of the ingredients in the product, Nutella’s lady-voice also forget to tell us that the two main components are actually not nuts, nor milk, nor cocoa, but sugar and vegetable oil. Now, I don’t think there’s anyone that can make a convincing plea for the health benefits of sugar. And vegetable oil is implicated in a whole host of illnesses, from heart disease to osteoporosis to cancer, full as it is of polyunsaturated fats that our bodies don’t know what to do with.

It seems that this ad, or at least one very similar was actually banned in the UK in early 2008, judged by the Advertising Standards Agency to be misleading on several counts (2). Somehow, however, it is back, trying to convince us of its family wholesomeness and the health benefits of its mélange of oily sickliness.

And, to top it all off, the music on the ad is really annoying too.


(1) http://www.wakeuptonutella.com/nutella_on_tv.html
(2) http://www.guardian.co.uk/media/2008/feb/27/asa.advertising1


This post is part of Fight Back Fridays, hosted at www.foodrenegade.com

Receta: Tajín de falda de ternera con verduras



Después de un accidente laboral en la pastelería en que me quemé la frente con caramelo caliente, me hice un tajín, para animarme un poco. Es el tipo de alimentación para comer cuando estás un poco mal; su carne tierna se derrite en boca, y el sabor profundo de la salsa, con sus especias calmantes, te recuerde que mañana será un día nuevo.


El tajín era de falda de ternera con pimientos rojos y berenjenas. Un tajín es un tipo de olla cerámica en forma de cono de marruecos, en que se cocinan los estofados tradicionales, éstos suelen ser de cordero o de pollo. Sin embargo, en esta receta también se puede usar una olla grande normal. Usé yo la falda de ternera que tenía en casa; es un corte bueno para utilizar en estofados porque su carne dura se presta a la cocina suave y lenta; su capa de grasa disolve en la carne, acabando en un resultado suculento y tierno. Los huesos añaden sabor y vitaminas.
También se puede usar otros cortes baratos como morcillo.
La belleza de esta receta es doble; puedes experimentar con la mezcla de los ingredientes, usando lo que esté en temporada, o lo que tengas en casa; y también la receta en sí es super fácil; nada más freír la carne, echar los otros ingredientes, y esperar.



Ingredientes:

aceite de oliva
más o menos un kilo de falda de ternera (de vacas alimentadas con hierba para asegurarte que su carne tenga más vitaminas, minerales y grasa buena), en pedazos grandes.
unas tres cucharadas de harina
comino, cilantro, perejil seco y ras-el-hanout, una cucharada de cada
una cebolla roja y una blanca, picadas
un puerro, picado
champiñones, picados
unos cuantos dientes de ajo; usé 6
una lata de tomates pelados
caldo (aunque yo usé agua porque no teníamos caldo en casa...)
pasta de harisa, dos cucharadas
un calabacín grande, una berenjena, y un pimiento rojo, todos en pedazos grandes (pero puedes utilizar una mezcla de otras verduras, o lo que tengas en casa)



Instrucciones:

Rebozar la carne en la harina con el comino, el cilantro, ras-el-hanout y el perejil. Calentar al fuego mediano unas cucharadas de aceite. Freír la carne en tandas, para dorarla, y dejarla en un plato aparte (quizás tendrás que añadir más aceite).
Al fuego lento, cocinar las cebollas. Cuando estén blandas, añadir el puerro y los champiñones, y dejar cocinar. Cuando esté todo blando, echar todos los otros ingredientes, con bastante caldo para cubrir la mayoría de los otros ingredientes en la olla. Devolver la carne a la olla, y procurar que esté bien cubierta por el caldo y los otros ingredientes.
Ahora viene el paso difícil... tapar, y dejar al fuego lento durante unas horas, mezcando una o dos veces para que se cocine todo igual. ¡Y nada más!
Yo lo cociné durante 4 o 5 horas. Puede estar listo antes, pero le viene bien a la ternura de la carne dejarla ahí, calentita, durante unas cuantas horas.

Y ¡ya está!
Según las tradiciones de la comida marroquí, se sirve con couscous, pero lo comimos nosotros con un poco de pan de centeno de mi panadería favorita de La Latina. Ortodoxo no era... pero ¡me gustó igual!